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TERENCE STAMP: "Esperaba lucir como Rita Hayworth"

 

Por Gabriel de Lerma
(de nuestros archivos)

Es uno de esos actores legendarios que son capaces de hacerle frente a cualquier desafío, y por eso fue que después de encarnar a algunos de los peores villanos que se han visto en la pantalla grande no tuvo ningún problema en pintarse los labios y rodearse de plumas para hacer el papel principal en la divertida "Priscilla, Queen of the Desert". Stamp lo hizo tan bien que muchos que no lo habían visto en sus estupendos trabajos para algunos de los directores más importantes del cine de todos los tiempos creyeron que se trataba de un competidor de Dame Edna. El veterano actor inglés, sin embargo, ha participado de films como "The Collector" de William Wyler, "Modesty Blaise" de Joseph Losey y "Far From the Madding Crowd" de John Schlesinger.

- Cuando te miraste en el espejo después de ponerte todo ese maquillaje encima, ¿podías ver a una mujer?

- No estoy muy seguro, porque estaba amargamente desilusionado. Para mis adentros yo esperaba que una vez que ocurriera la transformación yo iba a lucir como Rita Hayworth. Pero ni siquiera me le parecía. Es más, era bastante fea. Pero como forma de controlar esa desilusión decidí que era mejor no mirar el resultado de lo que estábamos filmando y mantener en mi mente la firme creencia de que el genio del director iba a hacerme lucir maravilloso. De todos modos, cuando ya se había terminado de filmar la pelicula y yo no había visto ni un sólo cuadro del film, el productor me llevó al aeropuerto y él me decía que mi trabajo había sido muy bueno, pero yo estaba realmente intrigado por saber qué opinaba él de la forma en que yo lucía en el film.  Y el me dijo que parecía una mezcla entre una vieja actriz de cine y un famoso criminal. Y cuando vi la película por primera vez en Cannes, me di cuenta que tenía razón. Pero para responder tu pregunta, hubo algunos momentos en que mi noción de quién soy yo se suspendía, y me creía que yo era efectivamente esa maravillosa criatura que describe la película. Yo me preocupé bastante porque mi personaje resultara creíble. Pero a veces las cosas salían naturalmente. Recuerdo que una vez sentí que el pendiente que tenía en la oreja me estaba lastimando mientras filmábamos una escena y me lo quité instintivamente. Las mujeres que miraban la filmación se quedaron maravilladas y me decían que esa era la forma en que ellas suelen hacer ese gesto. Durante toda la película tenía flashes de momentos con mujeres a las que amé y mujeres a las que admiré, en donde recordaba determinados gestos muy femeninos que ellas tenían, y entonces repetía esas actitudes.

- O sea que tú aportaste muchas cosas al resultado final...

- Claro que sí. La razón por la cual hay tanta gente que tiene una adicción a hacer películas es porque toda esta gente está buscando lo que nosotros llamamos "experiencia cinematográfica". Esa clase de experiencias ocurren cuando un elenco de actores se convierte en una troupe. Y se convierten en troupe cuando las dificultades externas son tan difíciles que los individuos acceden a olvidarse por un tiempo de sus propios egos, porque no hay lugar para ellos. Cuando eso ocurre, las manifestaciones entre que se dice "acción" y se dice "corten" se convierten en otro tipo de sentimientos. Lo que yo trataba de hacer era presentarme a cada escena con Priscilla libre de todo sentimiento. Y cuando lo lograba, todo me salía naturalmente.

- ¿Qué fue lo que aprendiste sobre los transexuales a través de tu investigación?

- Conocí a muchos transexuales mientras preparaba el personaje, y todos comparten un sentimiento cuando eran niños de que en realidad eran niñas, y que había alguna equivocación en el sexo que les había tocado. Y a medida que iban creciendo, esa sensación había ido empeorando. Ellos siempre han estado a la búsqueda de un cambio. Es una situación muy difícil, porque no es que ellos quieran cambiarse el color del cabello.

Lo único que hice para conseguir el personaje fue cambiar mi manera de hablar, porque la gran mayoría de los transexuales que conocí habla de una manera muy especial. Lo gracioso era el contraste, porque mientras Priscilla hablaba todo el tiempo de una manera muy afeminada y agudizando el tono de la voz, cuando se emborrachaba hablaba con una voz muy gruesa y muy masculina.

- ¿Crees que la relación que tu personaje tiene con un hombre en la película se correspondería con la realidad?

- La relación que mi personaje tiene al final del film es extremadamente realista. Lo que pasa es que no es fácil contactarse con transexuales, tienes que salir a buscarlos. Y mientras trataba de encontrarlos leí un libro muy especial escrito por un señor Jim Morris, quién tuvo una excelente educación inglesa, una carrera en el Ejercito, conoció una mujer, se enamoró perdidamente de ella, tuvo cinco hijos, esperó que sus hijos se convirtieran en adolescentes y recién entonces se hizo la operación de cambio de sexo. Cuando comencé a encontrarme con transexuales ya sabía de lo que tenía que hablar con ellos. Yo les preguntaba que cuando le avisaban a sus parejas cual era la realidad de su situación. Ellos me contaron historias sorprendentes. Uno de ellos me contó que a los cuatro años ya sabía que era una mujer, trabajó diez años para el gobierno para poder hacerse la operación a través del sistema nacional de salud en Inglaterra, consultó cada año con un psicólogo para poder estar en condiciones de afrontar la operación. Ella me contó que sedujo a un subordinado que trabajaba para ella en el gobierno y no le quiso contar la verdad durante un largo tiempo. El hombre tenía fantasías sobre tener niños y cosas por el estilo, y finalmente, ella tomó coraje y le contó que ella había nacido hombre. Y ella reconoce que con ese gesto le arruinó la vida. Después de ese incidente, ella aprendió a decirles la verdad apenas los conoce. Lo llamativo es que no son lo vulgarmente se entiende por homosexuales. A la mayoría de los transexuales no les gusta el sexo anal. Ellos se sienten mujeres en un cuerpo equivocado...

- Por eso hay tanto conflicto con los otros dos personajes, porque no son transexuales...

- No, son travestis. Son muy diferentes unos de otros. Muchos transexuales que trabajan en el mundo del espectáculo, cuando les contaba lo que estaba haciendo, me decían que la historia estaba equivocada porque ellas jamás trabajarían con travestis. Lo cierto es que por lo general trabajan con otras mujeres. Hay notables diferencias entre los dos grupos. Y una de las cosas que yo quería mantener en la película era marcar la gran diferencia que existe entre los transexuales y los travestis, porque los mejores momentos cómicos del film surgen de la confrontación entre las diferencias entre estos personajes en un espacio tan reducido.

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