Por Gabriel de Lerma
(de nuestros archivos)
Los treinta años de carrera como actriz cinematográfica, con un Oscar por "Terms of Endearment" y otras cuatro nominaciones que nunca llegaron a convertirse en estatuillas alcanzarían para que la palabra "leyenda" describiera a esta mujer de nunca oculta su caracter temperamental. Pero Shirley MacLean Beaty, mejor conocida como Shirley McLaine, ha llegado aún mucho más lejos. A su espectacular trayectoria cinematográfica ha sumado una consistente carrera como bailarina y actriz de teatro. Y si algo le faltara en la vida, McLaine es una de las autoras de literatura "New Age" más leídas en los Estados Unidos: "Escribir me ayuda a organizar mis ideas, y no me siento cómoda si no tengo mi cabeza ordenada", señala McLaine respecto de uno de sus oficios, y luego pasa a describir el otro: "me encanta actuar cuando estoy enamorada del personaje. No me gusta demasiado hacer películas, a menos que el rodaje se haga rápido. No me gusta levantarme temprano por la mañana. En cuanto a la danza, me encanta actuar frente a una audiencia, porque siento una respuesta inmediata de la gente. Y no estoy segura de que pueda vivir sin ninguna de estas tres cosas".
Sin exageraciones, comenzó a bailar cuando apenas tenía dos años, y apareció por primera vez danzando frente a una audiencia cuando tenía cuatro. Tanto bailar terminó por rendir sus frutos y apenas terminó su escuela secundaria consiguió incorporarse al elenco de varios espectáculos en Broadway, dando inicio a una larguísima carrera. Al principio, las cosas no le resultaron fáciles y McLaine tuvo que trabajar como modelo para poder ganarse la vida. Pero fue la suerte la que se puso en su camino y la señaló con el dedo. Reemplazante de Carol Haney en una producción teatral de "Pajama Game", Shirley pasó a primer plano cuando la actriz principal se rompió la pierna y tuvo que dejarle su puesto. Un productor sentado entre la audiencia la vió e inmediatamente le propuso un contrato. En el cine debutó de la mejor manera posible, de la mano de Alfred Hitchcock que en 1956 la dirigió en "The Trouble With Harry".
Tras obtener nominaciones por "Some Came Running" en 1959, "The Apartment" en 1960, "Irma La Douce" en 1963 y "The Turning Point" en 1977, McLaine acabó por llevarse el largamente merecido Oscar en 1983, por "Terms of Endearment", un film tan problematico que durante cinco años optó por retirarse de los sets: "me llevó años poder sobrepasar esa experiencia. En aquel momento me marché del set antes que terminaramos de rodar... yo sabía que me podía ganar un Oscar con ese film, pero en determinado momento me pareció que era demasiado y me marché".
- ¿Qué fue lo que le trajo de vuelta?
- James Brooks. Tiene un humor irresistible y logró convencerme. Pero por eso ese film fue una experiencia formativa en mi carrera. Y eso que ya tenía cincuenta años. Yo nunca había vivido una experiencia semejante.
- Cuando mira para atrás, ¿podría pensar en tres eventos que fueron fundamentales en su vida?
- Yo diría que la noche en que me presenté frente a Carol Haney fue instrumental en mi vida profesional. Conocer a mi marido y todo lo que siguió en mi matrimonio, incluyendo a mis hijos, fue muy importante para mí. Fue algo que no comprendí en su momento, no me di cuenta todo lo que aprendí con esa experiencia.
- ¿Tuvo algo que ver que su marido fuera productor?
- Es una larga historia. La escribí en mi libro así que no querría volver a contarla. Cuando te involucras con cosas y con gente y quieres que esa relación continúa al extremo que permites que la negación forme parte de tu percepción, terminas por aprender muchísimo. Yo lo hice, y por suerte me di cuenta a tiempo. Algo que me ha llevado muchísimos años ha sido cumplir los sueños de mis padres de poder expresarse. Y cuando logras cumplir con los sueños de tus padres, es algo que te motiva mucho más que tus propios sueños...
- ¿Pero no fue a la vez una carga muy pesada?
- Probablemente fue lo que me convirtió en lo que soy hoy. Pienso que me siento muy bien en relación a mis padres porque he podido escribir sobre ellos. Por eso yo le recomiendo a todo el mundo que más allá lo que haya ocurrido en la relación entre ellos y sus padres, hay que cumplir con esos sueños que nos han encomendado, porque si no nuestra vida no tiene sentido. Y esa es la forma de redimirlos. Yo no puedo recordar una sola cosa mala que hayan hecho conmigo. Otro evento importante para mí fue ver morir a mis padres. Fue algo hermoso. Fue hermoso ver a los dos en ese estado de paz mental y espiritual. Ese fue un gran regalo para mí. Yo recuerdo que me encantaba ir al hospital en donde mi padre estaba agonizando. El estaba atravesando todos los problemas físicos que implica morir, pero no sufría, porque estaba en un estado de paz espiritual
- Muchos opinan que usted está entre las diez mejores actrices del mundo...
- Me gusta escuchar eso, porque significa que puedo seguir trabajando otros veinte años más, algo en lo que yo creo firmemente. Me hace sentir segura de mi misma, algo muy importante en esta industria en donde todo pasa por ser aceptados por los demás,.
- ¿Qué es lo que recuerda de Billy Wilder?
- Es una persona que puede ser muy caustica, era muy difícil con las mujeres. En algunos casos el era tan temible que puedo entender por qué Marylin se suicidó. Creo que se hubiera suicidado de todas maneras, pero tal vez hubiera durado unas horas más...
|
|

- ¿Cuando fue que se sintió segura de si misma por primera vez?
- Cuando volví a subir a un escenario a los cuarenta años. Yo soy un producto de las tablas, pero toda mi preparación fue como bailarina, nunca me preparé para comunicarme a través del humor, de las bromas, de todo lo que implica la comedia. Escuchar reir a la audiencia me dió seguridad en mi misma. Me permitió saber que estaba bien lo que estaba haciendo, que llevaba el ritmo correcto. Me dió una percepción mucho más clara de cómo me veía la gente, porque eso es lo más difícil de lograr, poder entender cómo nos perciben del otro lado.
- Trabaja todo el tiempo, algo que no es habitual en Hollywood para mujeres de su edad. ¿Cómo explica que usted pueda seguir mientras otras grandes actrices han debido retirarse?
- Es una pregunta que yo siempre me hago. Supongo que surge de mi propia necesidad de seguir investigandome a mi misma, por lo que me mantengo al tanto de lo que está pasando en Hollywood. Eso me provee de salud mental, física y espiritual. Cuando te sientes bien acerca de ti misma, atraes a los demás y generas más cosas para tu vida...
- ¿Cree que el hecho de ser un símbolo alguna vez terminó por causarle daño?
- No, no lo creo. La única persona que una vez se metió en mi casa para sacarme una foto destinada a las revistas del corazón fue mi profesor de yoga espiritual. Y eso fue algo que yo no pude entender del todo. De todos modos, yo nunca cierro la puerta de mi casa, no tengo guardias en la puerta, conduzco mi propio auto, no me aguanto las limusinas...
- ¿En que medida su viaje espiritual ha afectado a la gente que le rodea?
- Creo que los ha afectado positivamente. Es que es muy difícil trabajar conmigo. Si alguien que comparte un set conmigo no hace su parte con devoción o no se comporta profesionalmente, va a tener un problema conmigo. No tolero que la gente se conforme con el talento natural que tiene, o que lleguen tarde. Lo que yo noto en la gente joven es que no tienen una disciplina o una ética del trabajo. Si estoy trabajando con alguien que no tiene disciplina o ética en el trabajo, estoy en problemas. Pero eso es algo que encuentro en todas partes, no solamente en los sets. En las agencias, en el banco...
- ¿Cómo hizo para poder llevar adelante un matrimonio cuando su marido estaba en el Japón y usted estaba aquí, algo que duró durante mucho tiempo?
- Al punto que terminé por considerarlo como mi mejor amigo... Lo que pasa es que una relación íntima para mí requiere de una enorme cantidad de espacio y una enorme cantidad de tiempo para mí. Yo creo que el secreto para un largo matrimonio es mucho espacio para cada uno de sus integrantes. Si hay problemas sexuales tienes que enfrentarlos, pero a mi edad el tema sexual ya no tiene importancia, y ningún hombre que se interese en mí tampoco va a prestarle a ese aspecto demasiada atención. Yo creo que la gente se casa demasiado temprano. La gente debería casarse a los cuarenta y cinco años y adoptar niños en este mundo superpoblado. Hay que adoptar niños que nadie quiera, porque a los cincuenta años tienes todo el tiempo del mundo para criarlos como corresponde.
- ¿Cómo le cae que le digan leyenda?
- Eso es porque estoy vieja y todavía estoy dando vueltas...
- ¿Cual es el secreto para mantenerse tan energética?
- La concentración. Soy una bailarina, por lo tanto tengo mucha disciplina mental. Cuando te has lastimado y estás por salir a bailar frente al público, de pronto te olvidas que estás lastimada. Es que yo me cansaría si no hiciera dos o tres cosas al mismo tiempo.
- ¿Qué es lo que cree que Warren aprendió de usted como actor? ¿Qué es lo que aprendió usted de él?
- El es muy perfeccionista. Yo me dejo llevar por mis impulsos. Así que hemos aprendido uno del otro, porque encaramos las cosas desde ángulos opuestos...
- ¿Cree que alguna vez trabajará con él?
- No lo se, él repite la escena una y otra vez, y eso es algo que a mi no me gusta demasiado...
|