Por Gabriel de Lerma
Es probable que los Simpsons sean la familia más famosa de la historia de la televisión, ocupando un lugar que se supieron ganar a fuerza de humor y emociones crudas. A partir de "Los Simpsons", el público adulto ya no tuvo vergüenza de mirar dibujos animados, y los niños se vieron reflejados con algo más de complejidad. La aparente insensibilidad de estos personajes fue tomada por muchos como una bandera de rebelión contra los sistemas opresores, el sistema productivo para Homero, el sistema educativo para Bart. El artífice de este fenómeno, uno de los más estudiados por críticos y académicos de las ciencias de la comunicación, se llama Matt Groening, un verdadero gurú para los millones de fanáticos de sus creaciones que siguen religiosamente a "Los Simpsons" alrededor del mundo, y que han premiado con millones de dólares y cientos de miles de entradas vendidas su decisión de llevar a Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie a la pantalla grande. Sin embargo, en persona, Matt no se comporta como el multimillonario que es sino como un dibujante más, uno que ha tenido un golpe de suerte. En definitiva, Groening era apenas el autor de una tira en el Los Angeles Weekly, "Life in Hell", cuando el productor y director James L. Brooks lo llamó para que se ocupara de un segmento animado en un programa televisivo que empezaba en esos días en la cadena Fox, "The Tracey Ullman Show". En los veinte años que transcurrieron desde entonces, Groening sólo intentó una segunda aventura animada, "Futurama", que "apenas" se mantuvo en el aire durante cuatro temporadas, sin abandonar nunca su tarea cotidiana de dibujante, por lo que "Life in Hell" ("La vida en el infierno") sigue publicándose diariamente en infinitos diarios estadounidenses.
- ¿A cuantos episodios de televisión equivale hacer una película?
- A muchos episodios de televisión. Trabajamos muy duramente para hacer el filme. Estuvimos elaborando el guión durante dos años antes de pasárselo a los animadores. Queríamos estar seguros de que teníamos una historia que era divertida y que tuviera el mismo ritmo del programa de televisión, pero que a la vez tuviera corazón y mucha emoción. En Estados Unidos estamos muy acostumbrados a las grandes superproducciones del verano que tienen muchas explosiones, luchas y persecuciones, y logicamente pusimos todas esas cosas en la película, pero queríamos que "The Simpsons Movie" fuera algo más que un entretenimiento para el verano estadounidense. Queríamos que la película tuviese al menos una pequeña dosis de contenido político y que fuese más allá en una serie de cosas. Por eso decidimos seguir la linea argumental de Bart renunciando a su padre para ser adoptado por Flanders, su vecino, algo que fue bastante difícil de lograr sin que Bart dejara de ser Bart. Lo mismo pasó con la pelea entre Homero y Margie. Ya hemos mostrado que no se llevan bien en muchos episodios, pero queríamos que la audiencia creyera que esta vez era cierto que se iban a separar, y que después de reirse un buen rato con toda la situación sintieran un poco de pena por ellos, aunque fuese durante un instante, pensando que esta vez de verdad era el final de la pareja.
- ¿Te va a resultar más facil seguir haciendo el programa de televisión después de haber salido airoso del desafío de la película?
- La animación nunca es fácil. Estás todo el tiempo bajo la lupa de la audiencia. Uno no puede dormirse en los laureles y pensar que los actores van a encontrar la manera de que el guión quede divertido aunque no lo sea o que los problemas se resuelvan en la sala de edición. Hacer "Los Simpsons" es un esfuerzo permanente, pero todos nos sentimos muy felices y orgullosos de lo que logramos en cada episodio. De todos modos, también es cierto que la tecnología de la animación fue cambiando muchísimo a lo largo de los cuatro años en los que trabajamos en la película, y vamos a poder incorporar todos esos adelantos tecnológicos en la realización de la serie.
- ¿Cual es tu grado de participación actual en la serie?
- Nadie que trabaje en "Los Simpsons" puede estar en todos lados al mismo tiempo, porque una serie de dibujos animados tiene muchísimas facetas: por un lado estan los animadores, por el otro estan los guionistas, los que graban las sesiones de audio con los actores, los que hacen la música, por lo que yo trato de participar en aquello en donde pueda hacer la mayor contribución. Suelo estar en las lecturas grupales que hacemos de cada episodio, y también superviso lo que se va haciendo en las diferentes áreas. Luego participo en la instancia final, en la mezcla de sonido, donde incorporamos las grabaciones de las voces, la música, los efectos sonoros, porque a mi siempre me sorprende que aunque aparentemente ya está todo terminado, sólo con agregar un sonido violento puedes cambiar todo el significado de una escena.
- ¿Es verdad que originariamente decidiste hacer Los Simpsons porque no querías animar la historieta que publicabas en los diarios, "Life is Hell"?
- Si, porque por un lado creo que la estructura de una tira gráfica es completamente diferente, pero además preferí empezar con algo nuevo. Los Simpsons es una familia que se parece mucho a otras que han funcionado muy bien en la televisión norteamericana. Aunque el humor en Los Simpsons es muy alocado y estamos dispuestos a todo con tal de conseguir que la audiencia se ría, la estructura de la serie es bastante conservadora. Hay un padre muy tonto, una madre con buenas intenciones, un hijo bastante rudo y una hija idealista. Y a todo eso le sumamos una bebé muy dulce que está basada en Cocoliso, el sobrino de Popeye, aunque también me inspiré en mi hermana menor, Maggie, quien usaba un chupete todo el tiempo cuando era chiquita.
|
|

- ¿Es cierto que inventaste a los personajes en la primera reunión que tuviste con la cadena Fox?
- De alguna manera si. La reunión fue con Gracie Films, la compañía productora que hace Los Simpsons, y que estaba preparando "The Tracey Ullman Show" para la cadena Fox, que recién estaba comenzando. Debo reconocer que como era la primera vez que yo hacía animación, también tenía miedo de que si adaptaba "Life in Hell" como serie animada, si me salía mal eso iba a tener una consecuencia sobre la tira cómica, lo cual iba a ser terrible porque eso era lo que en ese momento generaba el dinero para mantenerme. Por eso preferí inventar personajes nuevos, sabiendo que si no funcionaban, podía abandonarlos y olvidarme del tema. Los inventé ahi mismo, y los dibujé mientras esperaba la reunión. Por eso les puse los nombres de mi familia, porque no se me ocurrieron otros. En realidad yo pensaba que Bart se tenía que llamar Matt, pero me pareció que les iba a parecer demasiado egocéntrico y por eso lo cambié a Bart. Por suerte todo salió muy bien. Yo creo que estaba en el lugar correcto en el momento correcto. El nacimiento de "Los Simpsons" fue una cuestión de pura suerte. Si esto no hubiese pasado en 1987, en donde había una nueva cadena televisiva dispuesta a correr riesgos con una programación distinta, hoy no existirían, porque ninguna gran cadena norteamericana se hubiera atrevido a hacer una cosa asi. En aquel momento Fox hizo "Los Simpsons" sin un piloto previo. La regla en la televisión de Estados Unidos es que primero se hace un piloto, y si le gusta a la cadena, encargan los siguientes episodios. Nosotros estuvimos trabajando en los trece primeros episodios antes de ver el primero terminado, porque todos los primeros episodios se hicieron al mismo tiempo. Toda la locura que se generó en 1990 alrededor de Los Simpsons estuvo basada en episodios que nosotros consideramos experimentales. No sabíamos que era lo que estábamos haciendo…
- Asi que bautizaste a los personajes de la serie basándote en miembros de tu familia…
- Tengo una hermana que se llama Maggie y otra que se llama Lisa. Pero tengo otros dos hermanos cuyos nombres no aparecen en la serie. La verdad es que funcionó muy bien como broma la primera vez que lo hice, en "The Tracey Ullman Show" allá por 1987. Pero a esta altura ya no les hace ninguna gracia. También tengo un hijo que se llama Homero, pero el ya no se deja llamar así, yo no se muy bien por qué. Lo cierto es que ese era el nombre de mi padre. Mi abuela era una gran amante de la literatura y por eso le puso Homero, por el poeta griego. También tengo un tio que se llama Victor Hugo. Otro de mis hijos se llama Abe, que es el nombre del abuelo de Los Simpsons…
- ¿Con cual personaje de Los Simpsons te sientes más identificado?
- Cuando comenzamos con la serie era Bart, pero en estos días me siento mucho más identificado con Homero, en parte porque me encanta la idea de un hombre que se deja llevar permanentemente por sus impulsos y sus deseos. Yo creo que una de las razones por las que Homero es tan popular es porque todos nos podemos identifcar con la idea de salir a buscar con alma y vida lo que uno quiere en ese momento. La diferencia es que Homero nunca siente culpa por sus acciones, en cambio la mayoría de la gente si. Yo miro la dona y la alejo, me resisto a comérmela, en cambio Homero no lo piensa ni por un segundo y se la come. Y eso es muy refrescante. Por otro lado yo siempre fui un gran admirador de Buster Keaton. El dijo alguna vez en una entrevista que a la audiencia le encantan los personajes que piensan lento, lo cual me pareció que es una de las claves de la comedia. Si te fijás en los personajes que hacía Keaton, nunca entendían demasiado que era lo que estaba pasando a su alrededor. La audiencia siempre sabe más que el personaje de Keaton, y yo quise hacer lo mismo con Homero…
- ¿Es cierto que tienes una colección de falsos Simpsons?
- Si. Uno de los objetos más preciados es un librito para colorear de Rusia, que parece haber sido hecho por alguien que no es de nuestro planeta, vió cinco minutos de los Simpsons por televisión y luego tuvo que dibujar todo un libro con lo que se acordaba. También tengo unos muñequitos mexicanos con Bart y Homero con los típicos sombreros y muchas cosas más por el estilo. Perdí unas cuantas en el terremoto del '94… Es que muchas de estas cosas son muy frágiles, pero por suerte la gente me las sigue enviando. Tal vez un día haga una exposición, o por ahi me harto y las vendo al mejor postor en el garaje de mi casa… |