Por Gabriel de Lerma
Se sonroja cuando el cronista la compara con Meryl Streep, y con su típica actitud humilde descarta el cumplido explicando que "Meryl hay una sóla". Pero si hay alguien en Hollywood con la capacidad de seguir los pasos de la actriz con más nominaciones al Oscar de la historia del cine esa es Laura Linney, quien a los 46 años aunque no ha ganado ninguno ha sido reconocida tres veces con esa distinción, la primera en el 2001 por "You Can Count on Me" de Kenneth Lonergan, la segunda en el 2004 por "Kinsey" de Bill Condon y la tercera por "The Savages" de Tamara Jenkins. Lo cierto es que la bella actriz que ha hecho películas tan disimiles como "Congo", "The Truman Show" y "Mystic River" viene teniendo aún mejor suerte con la televisión. Ya ha ganado en tres ocasiones el Emmy y el año pasado también obtuvo el Globo de Oro por su labor en la miniserie "John Adams". Algo similar puede volver a ocurrir este año gracias a su extraordinario trabajo en "The Big C", una inusual comedia en la que interpreta a una enferma terminal de cáncer que tras enterarse de su diagnóstico, decide abandonar para siempre su actitud resignada y servil para transformarse en la mujer que siempre quiso ser.
- ¿Qué fue lo que pensaste cuando te propusieron interpretar a una enferma terminal de cáncer en una serie?
- La verdad es que no estaba buscando un programa de televisión. Pero cuando me mandaron el guión, lo leí como una cortesía y me provocó un impacto inmediato, porque hablaba de un montón de cosas que me han obsesionado a lo largo de mi vida. Como por ejemplo el tiempo que me queda. ¿De qué manera usamos ese tiempo? Cuales son las decisiones que tomamos y que repercusiones tienen esas decisiones. En ese sentido, me pareció que en la serie el cáncer es simplemente el contexto, pero el tema central es el uso del tiempo. Si supieras cuanto tiempo te queda sobre la Tierra, ¿sería una bendición o una maldición? ¿De qué manera transforma el saberlo a una persona? ¿de qué manera transforma a una familia? ¿y a una comunidad? También me gustó de que manera el guión equilibraba la seria realidad de lo que estaba planteando con el mecanismo de supervivencia que más de uno podría elegir frente a esta situación, que es tomárselo todo con humor. Me pareció que podía ser una buena combinación. A mi entender la comedia, más allá de que sea entretenida y disfrutable, es también un mecanismo de supervivencia. Un intento desesperado por tratar de entender que es lo que está pasando, y una herramienta muy útil para comprender un contexto caótico. Esa es la razón por la que los emperadores tenían bufones, y la que hace que los comediantes sean tan efectivos cuando se meten con la política.
- ¿Por qué estás tan obsesionada con el uso del tiempo?
- Porque tengo 46 años, y si bien todavía soy joven, nadie me quita los años que tengo. Esta es la edad en que tus padres se ponen mayores. Tienes amigos que de repente se te mueren. Y de pronto te pones a pensar en tu propia muerte. Vamos, tener cuarenta y pico es maravilloso. Es una etapa preciosa de la vida. Pero a la vez, empiezan a aparecer estas preocupaciones, cuando yo creo que es parte de la naturaleza humana tratar de evitar pensar en ellos. Terminarías enloqueciendo si lo hicieras. Pero a medida que envejeces, es inevitable empezar a pensar en tu muerte. Uno empieza a ver el paso del tiempo en la cara de la gente que conoces, en los sitios que te resultan familiares, en las cosas que siempre has querido. Es inevitable ver los cambios y también, de pronto te das cuenta que tienes una historia. Creo que yo estaba precisamente cuestionándome todas estas cosas cuando "The Big C" apareció en mi vida. Además, es un tema que es particularmente impactante para los que hemos crecido en la peor época del sida. |
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Todos hemos perdido amigos, a quienes sigo recordando al día de hoy. A medida que mi vida avanza, me doy cuenta que ellos no tuvieron el privilegio de envejecer. Cuando me ha tocado pasar por momentos muy importantes de mi vida y mis amigos no estan alli para acompañarme, los he extrañado mucho. Creo que esas son cosas que te dan una perspectiva diferente sobre lo que tienes en la vida.
- ¿En que medida ser productora ejecutiva de la serie modifica tu trabajo como actriz?
- Creo que me ha ayudado mucho. Por sobre todas las cosas, porque llevo años trabajando en esta industria. Y a lo largo de todo ese tiempo he aprendido muchas cosas en los sets que puedo transmitirle a mis compañeros de equipo. A esta altura de mi carrera puedo darme cuenta si algo está bien organizado. Me basta ver el órden del día para saber si alguien va a perder una hora esperando que lo llamen, simplemente por como se organiza la grabación de las escenas. Para eso me sirve ser productora ejecutiva, para no tener que callarme la boca si pienso que algo se puede hacer mejor. Lo cual está muy bien. Ahora tengo la libertad de poder expresar mi opinión. Es algo que trato de hacer con cortesía y precisión. Hay ciertas áreas en las que no me meto demasiado porque tenemos gente maravillosa trabjando con nosotros, y no quiero interferir en los territorios que no conozco tan bien. Pero participo activamente en el casting de los papeles de reparto y en la actividad cotidiana en el set. Entre otras cosas, porque soy la que está todo el tiempo mientras se está grabando. Soy la única que está permanentemente con el equipo. Los directores van rotando. Los otros productores entran y salen. Asi que pongo lo mejor de mi para crear un lindo ambiente de trabajo en donde todos nos sintamos muy cómodos creando.
- ¿Te parece que es realista la manera en la que tu personaje se toma las cosas?
- Por supuesto. He hablado con varias personas en su misma situación que tienen la misma actitud. En el caso de Cathy, estamos hablando de una mujer que estaba funcionando muy bien, pero que no estaba viviendo. Y que no sabe lo que es vivir. Lo peor de todo es que ni siquiera sabe bien quien es ella. Se encuentra en un punto de su vida en que tiene más de cuarenta años, le han diagnosticado una enfermedad terminal, y no sabe quien es. Y tiene dos opciones frente a ella, o acepta las cosas como son, o deja fluir un instinto primal que la lleva a convertirse en una Cathy que piensa aprovechar cada minuto que le quede de vida... |