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JOEL Y ETHAN COEN: "Somos bastante vagos"
 

Por Gabriel de Lerma

A lo largo de las catorce películas que llevan hechas, desde que aparecieron por primera vez en 1984 con la impecable “Blood Simple”, han demostrado que pueden transitar con la misma efectividad por todos los géneros, aunque sean sus preferidos el policial y la comedia delirante. Excelentes como guionistas, productores y directores de sus películas, si en algo Joel y Ethan Coen tienen problemas es cuando llega el momento de enfrentar a la prensa. Es que tal como ellos mismos lo explican, los creadores de clásicos del cine como “Barton Fink”, “Fargo” y “No Country for Old Men” se dejan llevar antes por su intuición y por su inspiración que por un concienzudo análisis intelectual a la hora de desarrollar sus películas. Nunca demasiado amigables y llamativamente introvertidos, estos hermanos nacidos en Minneapolis a finales de la década del cincuenta han concluido una etapa muy prolífica con un curioso largometraje, “A Serious Man”, que ambientado en la misma cerrada comunidad judía en la que ellos se criaron cuenta la historia de un hombre común (Michael Stuhlbarg) que intenta comprender por qué su vida es una catástrofe recurriendo antes a los rabinos que a los psicólogos o a los psiquiatras. El elenco de este filme está integrado, con la excepción de Stuhlbarg, una figura popular en Broadway, por actores desconocidos de orígen judío que encontraron en “A Serious Man” su gran oportunidad para iniciar una carrera cinematográfica.

- ¿Cuál fue la inspiración para hacer “A Serious Man”?

Ethan Coen: - La verdad es que no lo sabemos. Es algo en lo que hemos estado pensando durante mucho tiempo y de pronto un día simplemente nos sentamos y lo escribimos, porque imaginabamos las escenas. Es un guión que escribimos hace ya unos cuantos años, supongo que porque nos interesaba recordar aquellos años en que crecimos en esa comunidad.

- Mucha gente puede tener la percepción de que “A Serious Man” surgió del deseo de hacer algo más personal después de una serie de películas muy ambiciosas…

E.C: - La realidad es que hacer una película no comercial nunca responde a una ambición. Las películas se van concretando en diferentes momentos por distintas razones fortuitas, pero es muy raro que sea a causa de un deseo particular... no es que uno piensa: ‘Después de tal cosa voy a hacer tal otra’. Tiene más que ver con otras cosas, como haber conseguido el dinero o que los actores estén disponibles. Por lo general, uno hace las películas cuando tiene la oportunidad más que cuando lo desea.

- ¿Es verdad que “A Serious Man” es un filme autobiográfico?

Joel Coen: - No, podría pensarse que el contexto es autobiográfico porque la historia se desarrolla en una comunidad muy parecida a donde nosotros crecimos: la Minnesota de 1967. Además, hay un par de similitudes muy superficiales con nuestra familia... aunque, de hecho, la única es que Larry Gopnik es académico y nuestro padre fue profesor de la universidad, pero más allá de eso, su personalidad no tenía nada que ver con la del personaje de la película. La historia es inventada y no tiene nada que ver con nada que haya sucedido en nuestra familia.

- ¿Fue un requisito que todos los actores fueran judíos?

E.C: - Supuestamente. Pero no todos lo son. En medio del rodaje descubrimos que el actor que hace del rabino que cuenta la historia de la inscripción hebrea en la dentadura del paciente que no es judío, si bien tiene alguna ascendencia no pertenece a nuestra colectividad.
J.C: - Y el profesor de la escuela de hebreo no hablaba ni una palabra de ese idioma. Tuvo que aprender todas sus frases por fonética. Pero contamos con suficientes asesores como para que todo lo concerniente a los ritos judíos estuviera hecho correctamente.

- ¿Cuál dirías que fue la parte mas complicada de la película?

J.C: - La introducción, porque traducir esa parte al idish no fue sencillo.

Fue casi como una broma judía que a cada uno que le dabamos la traducción al idish que teníamos nos decía que era un desastre, y lo volvía a traducir de una manera totalmente diferente, como demostrando que el que la había traducido antes que él no sabía nada del idioma. Finalmente nos quedamos con la que escribió el actor que participa en esa escena, Allen Rickman. Es que el idish es un idioma que tiene muchas variantes, dependiendo de la región en la que se habla. En cualquier caso es cierto que en esta película utilizamos un montón de cosas que pueden resultar muy extrañas para una audiencia no judía, como por ejemplo la palabra que se usa en el judaismo para referirse a Dios, “ashem”. No sabíamos si la gente lo iba a entender, pero le mostramos el filme a mucha gente y sentimos que no les resultaba tan difícil entender de que se trataba.

- ¿Dirían que la película trata entre otras cosas del tema de la espiritualidad?

E.C: - Sí, es probable... o por lo menos muestra a una persona que lidia con esas cuestiones. Mejor dicho, vemos a alguien que se plantea la existencia de Dios, y eso ya es de por si un tema muy ambicioso…

- Hay una escena muy impresionante en “A Single Man” en donde Larry sueña que sus vecinos le disparan mientras gritan: “¡ahí hay otro judío!”. ¿Alguna vez os sentiste perseguidos durante vuestra infancia en Minnesota?

J.C: - No, en absoluto. La comunidad judía que hay alli es muy grande y muy respetada. De todos modos, creo todos los judíos —como nosotros— tienen una fascinación con el antisemitismo. No sé por qué.

- En todas sus películas hay ciertos detalles que aluden a la posibilidad de que todos los personajes compartan un mismo mundo. En “A Serious Man”, hay una referencia al estudio jurídico Tuckman Marsh, que ya aparece en otros filmes de ustedes. ¿Es algo intencional?

E.C: - Sí, todo es parte de un gran tapiz balzaciano… Hablando en serio, Tuckman Marsh es simplemente un buen nombre para un estudio jurídico y, como ya lo usamos antes, es posible que suene que es algo que pertenece a un gran plan premeditado. Pero no, no es necesariamente asi.

- Recientemente un centro cultural de Minneapolis organizó una retrospectiva sobre su carrera en la que estuvieron presentes. ¿Cómo fue lo de reflexionar sobre el camino transitado desde “Blood Simple” hasta la actualidad?

J.C: - Para serte sincero, fue verdaderamente  espeluznante. Lamento que nos hayas hecho esta pregunta porque la retrospección no es lo nuestro, no solemos reflexionar sobre nuestros veinticinco años como cineastas y, por lo general, no nos gusta hacer este tipo de cosas. La verdad es que lo hacemos porque nos sentimos en deuda con el Centro Cultural The Walker, porque es algo de nuestra ciudad natal y porque cuando hicimos “A Serious Man” película recibimos un apoyo increíble de la comunidad de Minneapolis, pero no es algo que nos haya entusiasmado en lo más mínimo…

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